Para muchos un sueño, el viaje por excelencia ¿Por qué nos atrae tanto? Salir hacia el oeste y volver por el este o viceversa. Un viaje sin vuelta atrás que, sin embargo, te devuelve al origen. Girar el globo terráqueo, sentirlo más tuyo, más pequeño, más alcanzable. Quizá sea eso, o sea el ansia de conocer, de escuchar miles de lenguas, de ver miles de paisajes, de probar miles de bocados, de respirar los mil olores del mundo…
No podemos negarlo, nos encanta la idea. Pero ¿qué necesitamos para dar una vuelta al mundo? ¿Mucho dinero? ¿Mucho tiempo? El tiempo lo escoge cada uno, dicen que alguien lo hizo en 80 días, pero quizá valga la pena pararse a disfrutar un poco más. Preguntémonos si somos dueños de nuestro destino, o es nuestro tiempo el que nos domina. Preguntémonos qué nos impide detener nuestra rutina y lanzarnos a la aventura para viajar con mayúsculas. Si finalmente las respuestas nos convencen, empecemos a planear. Quizás nos sorprendamos descubriendo que no hacía falta tanto dinero como habíamos imaginado.